LA MARATÓN DE LOS SO AND SO

Fieles al espíritu del rock ‘n’ roll, un grupo de jóvenes de Concepción se propuso romper con un récord mundial. Lo hicieron por una causa noble y también por el puro entusiasmo de la música. 

En octubre de 1967 la banda santiaguina Los Jockers tocó 53 horas seguidas en el subterráneo de una casa de discos ubicada en calle Ahumada al llegar a Huérfanos, rompiendo el record de horas consecutivas tocando, superando la marca previa del grupo holandés The Astrenauts.

Cuando la noticia llegó a Concepción, un grupo penquista se decidió a superarlos.

«Todo partió en una esquina conversando, después que todos nos habíamos enterado», señaló Javier Hinojosa, director y primera guitarra de So and So, el grupo que además componían el vocalista Efraín Maldonado; Miguel Guajardo, segunda guitarra y voz; Sergio Muñoz, bajista; Albéniz Vargas, batería, y Fernando Leiva, teclado.

Podía parecer un ardid promocional, pero la verdad es que  ya la banda se había formado para recaudar fondos para la Ciudad del Niño Ricardo Espinosa y la idea de batir el record seguiría la línea de las intenciones solidarias.

Dentro de la misma Ciudad del Niño había un grupo de muchachos que querían formar una banda, pero no tenían instrumentos, por lo que los So and So decidieron “tocar hasta que llegara la batería” – por antonomoasia lo más caro del rock –, además de reunir fondos para un par de salas.

Así de determinados y motivados, dejaron la fecha y el lugar sacramentado: sería el viernes 27 de octubre de 1967 pasada la medianoche, en los estudios de Radio Araucanía.

En Radio Araucanía, Javier Hinojosa (teclado), Juan Vargas (maracas), Omar Yáñez (bajo) y Sergio Muñoz (guitarra) en la jornada del récord.

«Fue una locura de cabros, ninguno dimensionó lo que significaba estar dos noches sin dormir. Lo vimos como… no sabría decirte, una choreza, pero como nos habíamos enterado de los grupos previos que habían hecho un récord pensamos que no debía ser tan complicado y por eso nos tiramos», señaló Sergio Muñoz.

El reloj iba avanzando y la gente iba llegando hasta el estudio y sus alrededores para animar al grupo. Todos querían ser testigos del momento y la radio se encargó de transmitirlo maratónicamente, sin interrupciones. Algunos subían hasta el tercer piso para mirar al grupo tocar. Dejaban dinero o alimentos en pos de Ciudad del Niño y bajaban por la otra escalera. Tanta fue la gente que llegó que Carabineros decidió suspender el tránsito por Barros Arana.

Los miembros se iban rotando para que uno de ellos pudiera salir a comer (en realidad a tomarse una Coca-Cola o un café) o ir al baño, pero nadie logró dormir. Un doctor hizo su aporte a la causa, evaluando rutinariamente los signos vitales de los músicos.

El lunes 30 de octubre a las 9:30 terminó el larguísimo concierto marcando 57 horas y 30 minutos, adueñándose del nuevo record mundial y consiguiendo una batería para la Ciudad del Niño Ricardo Espinosa. Y si bien descubieron a posteriori que, por ser ellos mismos menores de edad, el record no podía inscribirse en el Libro de Guiness, el acontecimiento se conoció en todo el país y The So and So salieron de gira al llegarles, en sus palabras, “ene pega”.

*Esta y más historias fundacionales de la música nacional le dan forma a ´ConcEnOff: Relatos de Rock Penquista´ de Ricardo Cárcamo y Ángel Rogel. Encuéntralo aquí.

Compártelo con tus amigos