CÓMO AFECTAMOS A NUESTRO CUERPO CUANDO NOS REPRIMIMOS

Los distintos sectores de nuestros cuerpo están asociados con emociones y expresiones, los que, al ser reprimidos, generan círculos de dolor. Una examinación atenta a estas zonas permite revelar procesos profundos que van más allá de un mero malestar físico.

1. Sección ocular: «No veas, no te des cuenta».

“Muscularmente, este segmento comprende los músculos frontal y orbicular de los parpados, temporal, occipital e interno de los ojos y la fascia epicraneana.”, dice Vikrant A. Sentis, magíster en educación de adultos y desarrollo personal en psicología humanista-existencial. El efecto de esto es una disminución de conciencia y autoconciencia. Se relaciona con patologías como la presbicia, el astigmatismo o la miopía. Ocurre cuando no queremos ver algo que nos puede perturbar o provocar dolor o no queremos ser conscientes de algo en particular. En su experiencia, Vikrant ha podido constatar como, en algunas ocasiones, en contexto de experiencia de trabajo emocional, personas miopes o estigmáticos consiguen ver normalmente durante el taller o un par de días después.

2. Sección oral: «No hables, no expreses, no chupes»

Esta sección del cuerpo se relaciona con la creatividad, porque la boca está ligada a la expresión, lo que, al reprimirse, conlleva represión de pena o rabia. Físicamente se relaciona a los músculos de la lengua, boca y mandíbula en tensión. Un bloqueo aquí puede traducirse en padecimientos de dolores de cabeza o bruxismo.

3. Sección cervical: «No te dejes ir, no sueltes el control»

Comprende los músculos del cuello, cervicales, omóplatos y trapecio. Su manifestación física claramente son dolores cervicales, pero estos representan un bloqueo más profundo relacionado con la inseguridad con el entorno. El cuello simbólicamente representa el puente entre la mente y el cuerpo, división muy marcada debido a nuestra influencia cultural judeocristiana. Se relaciona a personas con estados obsesivos o compulsivos. “Frente al flujo de lo que es, el ser humano tiene dos opciones: o bien sufrir por la falta de control o bien amigarse con la vida tal y como es, con su inherente inseguridad”, indica Sentis.

4. Sección torácico: «No sientas»

El bloqueo se manifiesta en el pecho y en la zona dorsal con dolores punzantes y respiración corta. Esta zona está conectada con la capacidad de experimentar amor, expansión y ternura; y, por lo mismo, su causa puede deberse a los afectos o falta de ellos en la vida de la persona.

5. Sección diafragmático: «No sientas miedo»

El miedo se relaciona con el diafragma debido a que es una de las primeras respuestas fisiológicas (reflejos) ante una situación de alarma. Una contracción constante limita la capacidad respiratoria del individuo.

6. Sección abdominal: «No te entregues»

Si tu cuerpo percibe una situación en la que se siente amenazado emocionalmente es probable que contraigas tu abdomen. Esta reacción es para endurecer una zona que no tiene coraza ni hueso para defenderse por sí misma. Se relaciona con la capacidad de entregarte al entorno en confianza. Un ejemplo muy clásico es cuando los perros se ponen panza arriba para que los acaricies: te están dando una muestra de confianza al exponer sus partes menos protegidas.

7. Sección pélvica: «No te excites»

Comprende los músculos de los glúteos, lumbares, isquiotibiales, zona baja del abdomen, genitales, hueso púbico, etc. Si hay una contracción en esta zona la sensación de excitación disminuye. “La represión de las sensaciones placenteras asociadas a la expansión y contracción rítmica de los músculos en el proceso de excitación sexual genera una estasis generalizada de la pelvis y los músculos de los muslos”.

 

*Este artículo fue basado en el libro ‘Terapia Corporal Emocional Neo-Reichiana: Somatic Emotional Processing’ de Vikrant A. Sentis. Entérate más sobre esta temática aquí.

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